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    No alcanzó para el título, pero…

    Martes, 12 enero, 2010

    Boston College no pudo tocar el cielo en el Campioni del Domani 2010 tras caer ante Liceo Mixto. Sin embargo, el trabajo desplegado superó todas las expectativas.

    Santiago, 11 de enero de 2010. Si se hubiese hecho una encuesta entre los expertos en básquetbol e incluso los mismos hinchas bostonianos, nadie hubiese imaginado que Boston College se instalaría en la final del Campioni del Domani 2010. En el papel no era un equipo de nombres connotados, sin embargo, a pesar de caer en la final, el coraje y el esfuerzo los llevó a lo más alto del baloncesto juvenil chileno.

    Y es que tras un comienzo dubitativo a medida que transcurría el campeonato el plantel fue creyendo en sus capacidades y a tomar confianza en que podían llegar arriba lo que se tradujo en las instancias finales del clásico certamen.

    Es por eso que el recuento debe ser positivo en esta incursión, más aún porque en los cinco años de participación de Boston College sólo una vez habían llegado a la instancia definitoria.

    Este es el desglose de un equipo que dará que hablar y que ratificó a nuestra institución dentro de las más grandes de Chile.

    Guillermo Vasquet: Interesante conductor. Le faltó seguridad en los momentos claves de los partidos y tendrá como tarea manejar su temperamento y su poder de reacción para salir rápidamente de sus errores sin darle mayores vueltas a las fallas que cometió, mostró que puede mejorar y que tiene argumentos técnicos para llegar más alto.

    Freddy Marechal: Muy buen jugador y compañero. Vio acción sólo en la final del certamen donde se apresuró demasiado en tomar decisiones. En esta categoría el primer minuto de partido es tan importante como el último. Buena proyección.

    Gabriel Jara: Puede transformarse en un importante aporte para Boston College. Buen manejo de balón y con mucha personalidad, pero especialmente intenso en defensa, logró controlar al mejor jugador de Liceo Mixto en el segundo tiempo de la final. Interesante jugador.

    Aldo Rivera: El gran proyecto del básquetbol bostoniano. Mostró en los minutos que jugó que está de igual a igual con jugadores que lo superan en experiencia. Se las arregló para destacar gracias a su constante labor en función del equipo. Lo más destacable es que Rivera sólo tiene 15 años por lo que tiene mucho camino para sumar oficio en este deporte.

    Carlos Fuenzalida: Sumó experiencia para saber cómo se vive el Campioni del Domani pese a tener 15 años. Otra gran promesa de las “Águilas”, su estatura lo acompaña para surgir en este deporte. Dedicación y esfuerzo es la receta para que brille en el básquetbol.

    Marcelo López: Muy buen jugador. Su dominio de los tiros periféricos sumado a su altura lo hace diferente. En el Campioni del Domani le faltó confianza y seguridad, si bien rindió en algunos encuentros a buen nivel, su actuación pudo ser mucho más destellante, ya que su capacidad se lo permite.

    Diego Torres: Experiencia, talento, oficio y coraje al servicio de Boston College. El moreno fue uno de los puntos más altos del campeonato para los bostonianos. Soberbio desde el perímetro, muy bien en las asistencias e incluso excelente en los rebotes pese a su estatura. En definitiva, completo y por momentos desequilibrante.

    Juan Urriola: De menos a más en el torneo. Tras un tibio comienzo, el ala pivote bostoniano fue mostrando su categoría, especialmente en el partido ante Universidad Católica donde anuló por completo a su máxima figura, Osven Ledesma. El trabajo a desarrollar es la seguridad a la hora de capturar los rebotes, ya que condiciones y actitud tiene de sobra.

    Vjekoslav Rafaeli: Uno de los puntales en la gran campaña de las “Águilas”, siempre presente en las conversiones y en los rebotes tanto ofensivos como defensivos. Además imprime una alta dosis de personalidad y liderazgo en el grupo. Faltó un poco más de intensidad defensiva. Gran jugador.

    Sebastián Suárez: Cuando se habló de refuerzos, nadie discutió que el “Chapita” sería un nombre a tomar en cuenta, sus credenciales hablaban de un jugador desequilibrante y así fue. Poder de conversión, buena defensa y liderazgo indiscutido fue parte de lo que ofreció a Boston College y que justificó plenamente su incorporación. A ello agregó espectáculo con volcadas y tapones que ya los quisiera cualquier jugador adulto. Excelente.

    Jorge Rodríguez: Dos metros de talento en bruto, un diamante por pulir. En los pocos segundos que jugó en el torneo demostró que puede ser un interesante aporte si cree en sus capacidades y aprovecha su estatura, sólo falta más presencia y oficio que adquirirá en el tiempo si trabaja disciplinadamente.

    Fabricio Santoro: El corazón de las “Águilas”. Un coraje a toda prueba que sólo debe estar acompañado por mayor seguridad a la hora de trasladar el balón, necesita asumir mayor protagonismo en la cancha para no dejar dudas en sí mismo ni en sus compañeros a la hora de armar la faena ofensiva.

    En definitiva, un grupo compacto que demostró el trabajo desplegado por meses bajo las órdenes de Patricio Miranda y Waldemar Rosenberg. La excelente actuación es fruto de un trabajo responsable y serio que se tradujo en un resultado que quedará en la memoria de los bostonianos por largo tiempo.

    Vox Comunicación
    Encargado de prensa Club Deportivo Boston College